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Un puerto en el interior Levantada en un lugar pantanoso que no
estaba prenestinado a la construcción, Aigues-Mortes nació por voluntad del
rey Luis IX más conocido con el nombre de San Luis. Al decidir fundar esta
ciudad nueva en 1240, se convirtió en el primer rey de Francia en disponer de
un puerto de acceso al Mediterráneo y realizar ricos intercambios comerciales
con Italia y Oriente. Además se imponía políticamente sobre una franja de
tierra rodeada al este por la Provenza, que dependía del Santo Imperio romano
germánico y al oeste por una Aquitania inglesa y por Montpellier, posesión del
Rey de Aragón.
Luis IX obtuvo estas tierras de la abadía benedictina de
Psalmodi y construyo allí la imponente torre del Rey, denominada después torre
del Rey, denominada después torre de Constance, así como un castillo,
actualmente desaparecido y acondicionó los canales hacia el mar, Arles y
Montpellier. Para atraer a la población concedió a la ciudad una carta de
privilegios eximiéndole de impuestos. Fue desde donde partío Luis IX para las
cruzadas en dos ocasiones. Sus sucesores, Felipe III el Intrépido y luego Felipe
IV el Hermoso continuaron su obra e mandaran construir las murallas. Tras este
efímero período de apogeo, la ciudad dejó de crecer, ya que el puerto se
cubría de arenay, una vez incorporada la Provenza a Francia en 1481, Marsella
substituyó a Aigues-Mortes, que perdió su interés estratégico.
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