La muralla

En el año 1240 el papa Innocent IV llama a los soberanos de Europa a la cruzada a fin de volver a tomar Jerusalén. Louis IX toma el orden de la expedición, pero no tiene un puerto de embarque en el mar Mediterráneo, echa el ojo al puerto de Aquae Mortuae. En éste tiempo, la Provenza pertenece al Imperio Germánico y el Languedoc-Roussillon a los reyes de Aragon. Aigues-Mortes, propiedad de la abadía de
Psalmody es cambiada contra tierras de los alrededores de Sommières. A partir de ese momento la cuidad de las “Aguas muertas” está situada en las orillas de un inmensa laguna que comunica con el mar por los canales de unas albuferas y con el brazo más occidental del “Rhône” por sus inmensas marismas. Louis IX manda construir un malecón encauzado, único acceso terrestre entre Aigues-Mortes y la tierra (firme), defendida posteriormente por la “Tour Carbonnière”. Embarca para la séptima cruzada en 1248. El plano de la ciudad está casi terminado. Aigues-Mortes se vuelve un centro de intercambios comerciales de todo primer plano con los países del Naciente (12000 habitantes). El soberano embarca una nueva vez en Aigues-Mortes en 1270, durante la octava cruzada. Se Murió poco tiempo después del tifus a la altura de Túnez.
En el año 1268 se instaura una tasa (1 denier) para financiar las murallas de la ciudad. A la muerte de Louis IX, las fundaciones de las murallas están en parte trazadas. Su hijo Philippe Le Hardi hace reanudar los trabajos en 1272 y entra en guerra contra el reino de Aragon. La flota catalana aprovecha para tomar el control del conjunto del litoral del Languedoc. Interrumpidos durante los conflictos, los trabajos proseguían en 1285 por la voluntad de Philippe Le Bel. Al principio del siglo XIV, la muralla se termina. Se trata de uno cuadrilátero casi perfecto, erizado de torres y como horadado de puertas. Los planos están establecidos por Louis IX y su arquitecto Eudes de Montreuil. Éste murió en 1289 y Cominelli termina la obra. Las fundaciones descansan generalmente sobre una plataforma de leño que se apoya sobre estacas de roble hundidos hasta el suelo duro. Traída por barco, la piedra calcárea proviene de las canteras de “Beaucaire” y de “Les Baux de Provence”. Las murallas tienen unos 1634 metros de construcción.






